CIENCIA.- El Chat, whatsapp, Messeger o mensajería
de Facebook provoca división en las parejas, problemas de la vista y descuido
en los estudios y obligaciones laborales.
Así lo reflejo un estudio reciente
por participantes de la a Universidad de Carolina del Norte en Chapel.
Según el análisis nuestros
ojos son, en esencia, dos lentes (lupas, dicho de manera burda) exquisitas que
filtran, enfocan y tamizan la luz en su paso desde el exterior hasta nuestras
retinas. Ahí, las ondas de luz excitan una serie de células llamadas conos y
bastones que recogen la información y la transmiten al cerebro.
Cuando estamos
mirando a una pantalla, otra parte de nuestros ojos llamada cristalino se
encarga, mediante un músculo muy pequeño llamado músculo ciliar, de abombarse y
formar una lente convergente que nos permite ver de manera nítida lo que
tenemos delante en la pantalla.
Actualmente se considera tan grave como otras adicciones porque el
efecto emocional que tiene en las personas el no poder comunicarse o no estar
disponible, hace que se valore el celular como una necesidad básica,
igualándolo por ejemplo, a la alimentación.
Los nomofóbicos se caracterizan por el estado de desesperación y la
ansiedad que experimentan al estar “incomunicados”. Son personas que están siempre manipulando el
aparato, inclusive aunque no estén esperando una llamada ni un mensaje, lo
revisan cada 5 minutos “por si acaso”; a veces ni siquiera se está usando
realmente el teléfono, pero si está pendiente de estar disponibles todo el
tiempo
En la pareja puede traer serias consecuencias como el detrimento de la
calidad del tiempo juntos, disminución de la comunicación frente a frente,
disminución de las actividades en conjunto (mientras uno almuerza, el otro
revisa las noticias online), disminución de la vida sexual, del tiempo de
familia, entre otros.
A nivel familiar las consecuencias se extienden y los hijos aprenden
patrones de comportamiento donde “mi o mama siempre está al teléfono”, esto
adicionado al ya común comportamiento adictivo de los jóvenes con la
tecnología. En cualquiera de los dos
casos, si usted no desea que sus hijos o su pareja sean móvil dependientes,
empiece por no serlo usted.
¿Cómo lidiar con esto?
Si usted es adicto/a al celular, intente controlarse pensando en las
consecuencias que ello tiene para usted y su familia. Trate de apagar el teléfono cuando llega a su
casa, y concéntrese en la cena y demás actividades familiares. Piense que cuando encienda el teléfono los
mensajes seguirán estando allí.
Converse con su pareja o familia sobre algunas pautas a seguir respecto
al uso de la tecnología, por ejemplo evite usar el celular en situaciones
sociales: la cena familiar, cuando ven una película juntos, el tiempo de
lectura, cuando hacen ejercicio, o juegan con los niños.
Si ya ha intentado sin éxito, busque ayuda, un experto podrá
recomendarle qué hacer ante esta situación.

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