Aparentemente no fue su día de suerte. Esto dos supuestos antisociales fueron sorprendidos destruyendo las tumbas del campo santo.
Han sido apresados en más de ocho oportunidades y la justicia los libera sin ninguna explicación.
En un recorrido por el camposanto comprobamos que las tumbas en su mayoría han sido violadas, ante la poca vigilancia y el descuido en el que la maleza cubre la identidad de los muertos.
Un cementerio con más de cuatro kilómetros cuadrados, tres hombres no son suficientes para hacer efectiva la vigilancia.
Los cacos apresados infraganti, venden el hierro que sustraen y las cajas de muertos son comercializadas, sin embargo las autoridades no lo someten a la justicia.
La violación en los cementerios esta la orden del día y las autoridades judiciales no toman medidas, dicen los afectados.
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