Nada es bueno y nada es malo, nada
es blanco y nada es negro, nada es claro o es oscuro. En este mundo traidor,
nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”.
Es una frase del pensador español Ramón de Campoamor en las
proximidades del año 1840, era un admirador de literaturas de William Sahkespeare
y otros grandes pensadores de siglos pasados.
El entendía que todos lo seres humanos estamos maniatados por la referida
imparcialidad y esta circunstancia le hace hasta equivocarse en cualquier
observación, criterio, conclusión, u opinión. Es decir que todo esta condicionado a lo que
pensemos, deseemos o que interés queramos.
Es como decir: una cosa es con guitarra y otra con violín, aunque sea
con el mismo instrumento. Por eso no todo lo tomo tan en serio.
Pero mas me sorprendo con las personas que todo lo encuentra mal, sea
bueno, malo, blanco u oscuro, o hasta verdad o mentira, por eso les traigo el
cuento mas corto que he conocido; ´´El de la Chiva´´.
La chiva no hay quien la entienda, porque si la amarran con la soga
larga se enreda, si la amarras con la soga corta se ahorca, pero si la deja suelta
se va.
¡Quien entiende la chiva! a lo mejor es la única que conoce el color del espejo.

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